Crónica X

Vida

Por Belisario Sangiorgio

Escribo sobre mi propia vida porque estoy cansado de leer y de educar autores y periodistas que escriben sobre la vida de los demás haciendo un oficio profesional de la miseria de buscar y de vender las imperfecciones y las historias de pecadores, o de ilusos, de perdedores, de negociantes o de psicópatas que diariamente se transforman en los personajes de los informes de última hora que se publican en las noticias.

En las cárceles habitan los que no tuvieron la suficiente lucidez para idear un buen plan, y conviven con los que arriesgaron mucho más de lo que podían pagar. Afuera, en las calles, y en términos económicos, es más rentable tener amigos que enemigos, porque los amigos tienden a desaparecer y los enemigos se acumulan y se agrupan para quitarte el fruto de tu esfuerzo.

Escribo sobre mi propia vida porque yo he visto con mis propios ojos cómo los millonarios dueños de los periódicos, dueños de los canales de televisión, y dueños de los gobiernos engañan y someten deliberadamente a los ignorantes a través de la prensa y de la policía; he visto cómo los millonarios dueños de todo reciben y lavan dinero en efectivo para proteger a los mafiosos que regentean la política mientras que a nosotros nos someten en la pobreza y en la necesidad y nos empujan hacia una carrera de ratas donde la gente puede elegir entre el delito, la enfermedad por las jornadas de trabajo de doce o quince horas, y finalmente la muerte en un hospital público, o tal vez una jubilación estatal de miseria.

El miedo de no tener duerme en el rancho del pobre y también duerme en la mansión del rico. El destino del delincuente y el destino del gobernante están escritos sobre el mismo corazón. Yo tengo mi propia vida y mi propia historia y mis propias crónicas. Escribo sobre mi propia vida porque estoy cansado de leer y de educar autores y periodistas que temen al hombre y que son idólatras del dinero, que es su dios.

Pero que no es mi Dios.