Crónica II
Luna
Luna es la hija mayor de un millonario, testaferro de los narcotraficantes de Rosario, provincia de Santa Fe; su padre, a cambio de una muy importante suma de dinero anual, se inscribe ante el Estado como dueño o apoderado legal de un cúmulo de empresas de lavado de activos y exportación de contenedores con granos, maíz y trigo, que viajan hacia los puertos de Europa.
Es rubia y tiene 26 años; fingidamente inocente, de pelo corto sobre sus hombros y ojos verdes. Se acuesta boca arriba acomodando la almohada debajo de su nuca mientras sonrie y en la oscuridad con la mano derecha busca ella misma la pija para agarrarla torpemente y metérsela entera en la boca; yo estoy de pie junto a la cama de dos plazas y sábanas blancas. Con la palma de la otra mano Luna se toma uno de los pechos; retuerce y aprieta su propio pezón.
Somos lo que callamos y no lo que decimos. Con el tiempo me transformé en una persona más peligrosa. La literatura y la fama. Las armas de fuego y las motos. Los amigos y los enemigos.