Crónica III

Poder

Se le va perdiendo el miedo a la muerte y a los federales. Arriesgar la libertad para tomar sólo aquello que te corresponde, encomendado a Dios y esperando que nada se complique en el último momento.

No lastimar a quien no se lo merece. Disfrutar de la noche y de los bailes y de las borracheras porque nunca sabemos cuándo nos vamos.

Laura tiene 18 años y piel morena, norteña, muy oscura, y los grandes dientes blancos se le iluminan con el foco rojo del velador; y se arrastra como víbora bajo mis muslos mientras yo acaricio pacientemente su espalda desnuda.

Pasar un tiempo viviendo en los hoteles de las estaciones de trenes.

Velas rojas junto a los santos de los altares.

Allanamientos en la noche y policías con las caras tapadas.

Equivocarse y sentir amor por el dinero y ganarlo con violencia.